lunes, 14 de abril de 2014

Historia de Usulután

Historia de Usulutan


Orígenes y etimología


En la época precolombina Usulután era una de las poblaciones más importantes del actual territorio salvadoreño. Fundado varias centurias antes de la conquista castellana por tribus lencas, ese pueblo fue conquistado y en parte sometido por guerreros yaquis o pipiles hacia el siglo XV.
Esto explica por qué, no obstante que en Usulután se hablaba el idioma poton, su nombre es de franca estructura pipilnáhuat, pues proviene de las voces usulut, corrupción de ucelut, ocelote, tigrillo; y tan, ciudad, sufijo de lugar. Su etimología es, por consiguiente, "la ciudad de los ocelotes", lo que revela que el ocelote era el totem de la tribu que habitaba en esa población en los tiempos indianos.


Historia colonial


Existe la creencia de que Usulután ocupó antiguamente el paraje denominado "Iglesia Vieja", cantón del actual municipio de San Dionisio; pero tal creencia carece de fundamento, porque no se indica el motivo de la mutación y porque consta, en documentos coloniales, que esta población jamás ha cambiado de sitio.

A fines de 1529, los usulutecos combatieron ferozmente contra las huestes españolas que comandaba el capitán Diego de Rojas: primero, en la margen izquierda del río Lempa, con el fin de impedir la travesía del ejército conquistador europeo, constituido de 60 soldados y un contingente de indios auxiliares mexicanos; y luego, fortificados en un peñol, cuyo sitio duró cerca de un mes, tiempo durante el cual sitiados y sitiadores se disputaron bravamente los laureles de la victoria.


Capturado el capitán Rojas por el capitán Martín Estete, temible Agente de Pedrarias Dávila, gobernador de Tierra Firme, los usulutecos lograron mantener por más tiempo su libertad e independencia.


En 1539 y 1540 los usulutecos hostigaron al Adelantado don Pedro de Alvarado, quien en esa época construyó en la bahía de Xiriualtique (hoy Bahía de Jiquilisco), parte de la gran armada con la que pensaba conquistar las lejanas y fabulosas islas de las Especiarías (Islas Molucas).
En 1550 Usulután tenía unos 2,200 habitantes. En el año de 1553 don Diego de Holguín -hijo o nieto del primer alcalde de San Salvador-, fue encomendado para que consumara la pacificación de Usulután y pueblos indianos comarcanos.


Por Cédula Real de 18 de julio de 1560, el Rey don Felipe II se dio por informado de que, en años anteriores, el alcalde mayor de Usulután se había dado jurisdicción sobre la villa de San Miguel, a causa de que en esta colonia española no existía un funcionario de tal categoría, ordenó Su Majestad que, en lo sucesivo, San Miguel se gobernara por sí sola, por medio de sus alcaldes ordinarios.


Usulután fue visitado el 14 de mayo de 1586 por el padre Comisario de la Orden de N.S.P. San Francisco Fray Alonso Ponce, quien atestigua que en Usulután los indios hablaban el idioma poton, o sea, que eran de origen lenca.



Iglesia El Calvario

En el año de 1682 los piratas ingleses saquearon e incendiaron este floreciente pueblo, por cuyo motivo las autoridades españolas organizaron ahi un batallón de milicianos. En 1740, según el alcalde mayor de San Salvador don Manuel de Gálvez Corral, Santa Catarina Usulután tenía 9 indios tributarios, o sea alrededor de 45 habitantes aborígenes, más 133 ladinos y mulatos, entre los cuales se escogían a los soldados de la compañía de milicianos destinada a resguardar la costa y a destacar vigías que, desde las alturas de Jucuarán, avizoraban el horizonte marítimo.




Parque Monseñor Romero


Según el arzobispo don Pedro Cortés y Larraz, Usulután tenía en 1770 una población de 2,047 almas repartidas en 340 familias y era cabecera del curato o parroquia de su mismo nombre, que comprendía como anejos a las poblaciones de Santa María, Jiquilisco, Tecapa (hoy Alegría), Jucuapa, Chinameca y Lolotique, así como a diecisiete haciendas de alguna consideración, tales como las de Santa Elena y Umaña (hoy pueblos).

"Es la tierra más llana, amena y fértil del Arzobispado -dice Cortés y Larraz-, y a esto atribuyo la escasez de indios y multitud de ladinos, pues ni éstos quieren vivir sino en tierras buenas, ni aquellos apetecen vivir sino en malas, en quebraduras de montes, en cerros y lugares escondidos". En ese año el curato de Usulután estaba administrado por el cura don Esteban Navarro, quien se auxiliaba de un coadjutor, el presbítero don Nicolás Andurain.

"El Cura (Navarro, dice su Señoría Ilustrísima), hombre de más de cincuenta años, es hombre de poco talento y decidios, pues ni tiene iglesia sino un desdichado xacal (rancho) ha muchos años, en un pueblo tan numeroso como es Usulután; ni reserva o depósito del Santísimo ni aun Sagrario para tenerlo, de modo que desde este pueblo dío orden que inmediatamente se trabajara y dorara en la ciudad de San Miguel, ni cuidado alguno de que se dieran cuenta de Cofradías, ni de que hubiera libro de fábrica cuando casi todos son ladinos y con todas estas nulidades pidió ser Vicario foráneo".

En Usulután no existía ni una sola escuela de primeras letras, pero sí un maestro ladino que enseñaba la doctrina cristiana en los días de trabajo y en los de fiesta antes de la misa. Agrega el arzobispo Cortés y Larraz, que en concepto del cura Navarro, "solamente los miserables indios son los ladrones, los malos y los que no contribuyen con un medio a la Iglesia; ellos se acabarán presto, pues entre tantas (340 familias) sólo han quedado dos familias de indios naturales y se han avecindado como diez y ocho de forasteros para tener sus cabildos; todas las demás son de ladinos que los miran con oprobio".

En 1786 la alcaldía mayor de San Salvador se convirtió en intendencia y uno de sus quince partidos tuvo por nombre y cabecera a Usulután, que se gobernó desde entonces por un teniente subdelegado. En 1804, en la hacienda de Gualache, el español don José Bias Murillo sembró por primera vez arbustos de cafeto.

El partido de Usulután comprendía en 1807 los pueblos de Usulután, Ereguayquín, Santa Elena, Santa María y Jiquilisco, 2 aldeas, 6 reducciones y 14 haciendas con 50 rancherías, siendo su población total de 6,116 habitantes, repartidos étnicamente de la siguiente manera: 76 españoles, 734 indígenas y 5,366 ladinos o mestizos. Desde 1803 era su teniente subdelegado don Juan de Nátera. En lo militar, Usulután era asiento de una compañía de milicias dependiente de San Miguel.

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